
¡No me gusta que en los toros te pongas la minifalda!
He estado estos últimos días en unas jornadas de Actuación de enfermería en el maltrato y responsabilidades jurídicas. La profe-abogada una feminista a ultranza, y todas las asistentes hembras, pues su ego se elevaba a la enésima potencia. Y bien que hace. Y a mi, que me gusta.
Hace años en España, hasta el 1979, existía un tipo de hecho delictivo catalogado en el Código Penal como Homicidio honoris causa,
que consistía en que si un macho ibérico cazaba a su señora teniendo roce con el vecino del 5º, y el susodicho, santo varón, decidía poner fin a la vida de la fémina, la pena era la de desterrarle a un radio que oscilaba entre los 25 y 250 km.
Para mi sorpresa, un grande de la música popular de este país (¡Qué viva España!) cometió este delito, y la pena fue la citada anteriormente, analizas las letras, y lo empiezas a ver más claro. Después consultas al señor Google, y no hay ni rastro.