martes, 16 de agosto de 2011

AS TIME GOES BY

You must remember this:
A kiss is still a kiss,
A sigh is just a sigh.
The fundamental things apply
As time goes by.

And when two lovers woo
They still say: 'I love you'.
On that you can rely,
No matter what the future brings,
As time goes by.



Moonlight and love songs,
Never out of date.
Hearts full of passion,
Jealousy and hate.
Woman needs man,
And man must have his mate.
That, no one can deny.

It's still the same old story,
A fight for love and glory,
A case of do or die.
The world will always
Welcome lovers
As time goes by.

sábado, 13 de agosto de 2011


Pasaba los veranos en casa de su abuela, en Benitatxell, recorriendo con sus padres las calas de la zona. La casa, en el centro de un pinar, sin corriente eléctrica, a la que se accedía por un sendero de tierra.
Hasta que un buen día, decidió darse a la buena vida, a la vida bohemia. Con 17 años se fue a vivir a Granada, pero volvió a Valencia, porque la policía le cazó con 16 pastillas de éxtasis. Cuando el límite entre el tráfico y el consumo son 15.
Volvió a Granada, dispuesto al cambio. Empezó a estudiar técnico de sonido. El proyecto final consistía en coordinar el sonido de una obra de teatro. Pero, los actores no le hacían caso, y las críticas en los periódicos locales, fueron sólo contra el sonido. Y, claro, él se desmotivó y lo dejó. Volvió a su ciudad de origen.
Con el tiempo, en Salamanca, conoció a la madre de su hija. Esta mujer, le enseñó a hacer artesanía, macramé con piedras en forma de collar. A mi tampoco me quedo nada claro. Se fueron a Córdoba, capital de la provincia homónima, ciudad más poblada después de Buenos Aires y la más extensa de Argentina. Y allí nació Ámbar. Vivían gracias al arte de los artesanos y del trapicheo de hierba. No les fue muy bien el negocio y volvieron a Valencia. Se separaron. Volvieron a estar juntos. Una relación muy intermitente.
Esta historia me la contó Eduardo, un náufrago de la vida. Enganchado por completo a las drogas ilegales de origen vegetal. Alegó que dos días por semana eran de limpieza de pulmones, deja de consumir, por lo general martes y miércoles. Un nómada que sólo depende del dinero para seguir su camino, de como le vaya en los mercadillos medievales.
De aspecto es alto, de pocas carnes, piel morena, pelo ralo, nariz preciosa, ojos saltones y claros.
Me invitó a bucear. Yo acepté. La verdad que el chico conocía bastante bien la zona.
Me gustó bastante compartir tiempo con él. Yo estaba en la playa de Ambolo. Y es que, la piel es piel, y la carne es débil. No hay juicios de valor. Establecimos en poco tiempo un vínculo poco común. Bastaron unas gafas de buceo, aletas, toallas y horas de conversación.
Puede que vaya con él, a un festival reggae. Para que me siga contagiando su "buen rollo".
De mayor, quiero ser como tú.

viernes, 5 de agosto de 2011


Mi futuro marido, me escribió ayer a las 00:44 h, un mail. El asunto decía Cosas que me apetecen hacer. Y el mensaje era Me apetece estar un día entero ocupándome de ti. Voy a ver si lo sueño.
¿Cómo no va a ser él el niño de mis ojos? Crecimos juntos, y después de todo siempre está ahí.

miércoles, 3 de agosto de 2011


Por todos mi seguidores más cercanos, es sabido, que soy una fanática del make-up, y aquí, precisamente, no es que tenga mucho donde elegir. Entre unas tiendas y otras me abastezco. Vivo cerca, a 50 metros, de un Mercadona, y poco a poco me voy haciendo con todos los tonos de cosméticos usados para colorear los labios, para aplicarse en las mejillas y dar color, y cosméticos de laca, de secado rápido, usado para colorear las uñas y darles brillo,...Entre otros productos.
Es tal mi absurda afición, que la chica que está en la zona de los pigmentos, siempre que sacan un producto nuevo va a mi porque sabe que soy presa fácil, me pregunta por mi vida, algunas veces me regala las muestras, otras me reserva tonos nuevos que se acaban rápido,...Hoy una clienta, me habrá visto tan suelta probando unas cosas y otras, que me ha preguntado que si trabajaba allí, yo iba con un vestido veraniego de cuadritos de vichy, que en nada se parecía a la blusa blanca y pantalón de pinzas azul, que las chicas que allí trabajan, portan. Seguramente sería madrileña.