
Me he despertado de la siesta escuchando,
Me acuerdo de tí
me cago en tus muertos,
no puedo dormir
me sueño que has vuelto.
Hasta ahí todo bien, baño, nevera,... Pero he vuelto a escuchar los discos, de aquellas tardes infinitas de seco verano. En las que hacíamos el perro, porque sí. Allí estábamos, en el centro de nuestro mundo. Nostalgia, nostalgia y más nostalgia.
Lo pasábamos como nunca lo he vuelto a pasar. Todo resultaba muy fácil. Muy ameno. Sólo importaba el aquí y el ahora.
Extraño los fines de semana compartidos, la acción de bailar, el todo vale, cuando empezábamos el más viejo de los ritos, los planes inalcanzables, los conciertos, el dolor irracional, los viajes improvisados, las sorpresas, las fiestas,...
Si tú volvieras, te vestiría de oro mi santo [Buika].
