lunes, 27 de junio de 2011


Queridos vecinos del techo pegado a mi suelo,
aquí hay gente que tiene que currar, vale que todas las tardes de 16,00 a 17,00 h, suene sin cesar Como el agua de Camarón, al ritmo de tacones. Que juguéis en la terraza durante toda la tarde al parchís. Pero, trato de leer en mi habitación con la ventana abierta, entrando la brisa, y de repente una emanación gaseosa de una combustión imperfecta, ha ascendido hasta mi alcoba, penetrando en cada una de mis células olfativas sensoriales, parece que son sardinas. Y huele todo que da gusto. Ay madrileños...

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