Se me están marchitando los geranios, uno a uno, como si me quisieran abandonar, discretamente, parece que mueren de sed a fuego lento. Hoy queda uno menos. Parece que no tiene la ilusión de vivir conmigo, como cuando vinieron. La diversidad de colorido que había en mi balcón, ahora se reduce a plantas lánguidas y marchitas, sin esencia. Las he ofrecido la salvación. No quieren estar más conmigo. Dices que sufren ellas más que yo; pero, me siento como una desertora, diciendo adiós.
lunes, 18 de julio de 2011
Carrie, vámonos a la playa, puedes traerte a Camoni, si quieres.

Se me están marchitando los geranios, uno a uno, como si me quisieran abandonar, discretamente, parece que mueren de sed a fuego lento. Hoy queda uno menos. Parece que no tiene la ilusión de vivir conmigo, como cuando vinieron. La diversidad de colorido que había en mi balcón, ahora se reduce a plantas lánguidas y marchitas, sin esencia. Las he ofrecido la salvación. No quieren estar más conmigo. Dices que sufren ellas más que yo; pero, me siento como una desertora, diciendo adiós.
Se me están marchitando los geranios, uno a uno, como si me quisieran abandonar, discretamente, parece que mueren de sed a fuego lento. Hoy queda uno menos. Parece que no tiene la ilusión de vivir conmigo, como cuando vinieron. La diversidad de colorido que había en mi balcón, ahora se reduce a plantas lánguidas y marchitas, sin esencia. Las he ofrecido la salvación. No quieren estar más conmigo. Dices que sufren ellas más que yo; pero, me siento como una desertora, diciendo adiós.
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