domingo, 2 de enero de 2011

Así es, macuto al hombro y sin premeditación alguna, aquí estoy rodeada de molinos, buen queso y mejores vinos. Pasaré los primeros días de año por este lar. Os dejo una fotografía de mi encantadora alcoba


En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón las más noches, duelos y quebrantos los sábados, lantejas los viernes, algún palomino de añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda.


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