Domingo, día de ritos de una función sagrada.
Hace años los odiaba, deseaba que pasasen rápidos, me entraba una especie de nostalgia patológica horrible, creo era porque algún domingo, hace un lustro aproximadamente, un acontecimiento fatal de repente y sin esperarlo, me sorprendió, un desengaño amoroso, descubrí lo que alguien ocultaba o disimulaba…
Me fragmentó el corazón en un millón de millones de pedazos.
Y así fue como me cree esa distorsión cognitiva con los domingos.
Fui creciendo, aprendiendo, practicando, leyendo, hablando…
Y ahora soy una enamorada de los ellos, de los domingos. Practico deportes varios al aire libre, me embadurno el mil afeites, duermo la siesta, veo películas, corrijo los exámenes del sábado, como el EIR… hago lo que me viene en gana.
Que ricos domingos, sin tener esa presión de los exámenes.
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