
Después de estar mil días sin escribir, aquí estoy de nuevo.
Esta semana he estado muy liadilla, haciendo actividades, en las que he invertido, mucha energía mental y física. Y encima, acostumbrada a levantarme a las 10, a las 8 es un suplicio, porque ya no hago igual los ciclos de sueño, hago menos y el último no lo llego a completar, en fin, una calamidad.
Lo más impactante de esta semana ha sido, mi asistencia a una sala de quirófano, en la que se desarrollaban diferentes intervenciones estéticas.
No voy a hacer ningún juicio de valor, al respecto.
Solo opino, que gracias a esta nueva moda, hay más puestos de trabajo.
Tu mismo con tu mecanismo...
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