lunes, 3 de enero de 2011

Este fragmento, se lo dedico a aquella persona, que en una clase, dijo que no leería este libro, porque previamente la profesora me sugirió que dijera tres ideas positivas, para a continuación preguntar a aquella persona que si mis argumentos le habían convencido para leerlo, a lo que ella respondió NO, va para ti, querida.


[...]La sensación de que controlamos medianamente nuestra vida cotidiana es también un componente esencial de nuestro equilibrio emocional, pues alimenta la confianza en nosotros mismos y nuestras facultades. Cuando consideramos que dirigimos nuestro barco, nos sentimos más capaces de dominar las circunstancias adversas y nos enfrentamos más directamente a los problemas que cuando nos encontramos a la deriva, vapuleados o sometidos por fuerzas irresistibles.

La conciencia de que ocupamos el asiento del conductor, aunque sea a veces una mera fantasía, nos ayuda a soportar situaciones de riesgo y sentimientos de impotencia. Numerosas investigaciones han demostrado que ante las mismas condiciones perjudiciales, las personas que suponen que controlan en cierta en cierta medida los estímulos nocivos sufren menos efectos negativos que quienes no creen controlar la situación, aunque en realidad ni unos ni otros tengan control alguno sobre sus circunstacias.

La gente que piensa que maneja su vida tiende a creer que sus decisiones cuentan, por lo que se enfrentan más positiva y decididamente a sus problemas que quienes piensan que no mandan sobre su vida[...]

Si creemos que mandamos sobre nuestras decisiones o elegimos los senderos que van a marcar nuestro paso por el mundo, tendemos a transformar nuestros anhelos en desafíos y confiar en nuestra capacidad para superar las barreras que se interponen en nuestro camino. Casi todos nos encontramos mejor en ambientes que nos permiten practicar nuestra capacidad de decisión, realizar nuestras iniciativas y experimentar nuestra libertad personal.

Puestos a elegir, más personas escogemos hacer lo que queremos antes que poseer lo que deseamos [...]


Bibliografía:

Luis Rojas Marcos.Nuestra incierta vida normal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario